Algún día cumpliremos las promesas.
Algún día realizaremos aquello que pospusimos.
Algún día será real lo que imaginamos.
Pero sabemos que objetivamente no será, o no se podrá, o tal vez yo sea un pesimista.
O puede que quizás, simplemente, haya asumido que si podríamos realizarlo, pero no hay tiempo. No estaré, no podré seguir ahí. Y por tanto, esos "Algún día" idílicos se convierten en la mayor utopía que pueda imaginar.
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